Por: Estudiante (Grado 803)
Mi prima Vanesa llego un día a mi casa a pasar las vacaciones.
Ya llegaba la noche, nos pusimos las pijamas y después nos subimos a mi cama. De repente, todo se empezó a mover como si fuera un temblor, la cama empezó a volar, salió por la ventana y rompió los vidrios, voló y voló sobre la ciudad hasta llegar a un bosque. Allí estaba lleno de animales, entre ellos el señor sapo que nos dijo: “niñas, salgan rápido de este bosque que está embrujado”.
De repente en el cielo apareció una bruja en una escoba y nos llevó a su casa con el señor sapo. La bruja nos encerró en el sótano de su casa, mi prima Vanesa y yo empezamos a llorar y llorar por muchas horas hasta que el señor sapo nos dijo: “No lloren más, niñas, mejor encontremos la forma de salir de aquí”.
Así, llamé a la bruja diciéndole:”señora, mi prima Vanesa está enferma. Regáleme un vaso con agua”. Apenas la bruja abrió la puerta, nos arrojamos encima y la tumbamos. Salimos corriendo hasta encontrar la cama, la cama volvió a volar y la bruja nos perseguía en su escoba, pero mi cama era más rápida y así llegamos a mi casa. Después me desperté y me di cuenta que todo era un sueño y que el señor sapo era un muñeco con el que dormía.
Mi prima Vanesa llego un día a mi casa a pasar las vacaciones.
Ya llegaba la noche, nos pusimos las pijamas y después nos subimos a mi cama. De repente, todo se empezó a mover como si fuera un temblor, la cama empezó a volar, salió por la ventana y rompió los vidrios, voló y voló sobre la ciudad hasta llegar a un bosque. Allí estaba lleno de animales, entre ellos el señor sapo que nos dijo: “niñas, salgan rápido de este bosque que está embrujado”.
De repente en el cielo apareció una bruja en una escoba y nos llevó a su casa con el señor sapo. La bruja nos encerró en el sótano de su casa, mi prima Vanesa y yo empezamos a llorar y llorar por muchas horas hasta que el señor sapo nos dijo: “No lloren más, niñas, mejor encontremos la forma de salir de aquí”.
Así, llamé a la bruja diciéndole:”señora, mi prima Vanesa está enferma. Regáleme un vaso con agua”. Apenas la bruja abrió la puerta, nos arrojamos encima y la tumbamos. Salimos corriendo hasta encontrar la cama, la cama volvió a volar y la bruja nos perseguía en su escoba, pero mi cama era más rápida y así llegamos a mi casa. Después me desperté y me di cuenta que todo era un sueño y que el señor sapo era un muñeco con el que dormía.
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